Monday, September 19, 2011

Confesión...

No escribo hace un millón de años en el blog y ésta es posiblemente la peor circunstancia. Pero, dando un paso al lado de la vida, mirándola a los ojos, puede ser la única entrada que valga la pena.

Perdí a la mujer que amo hace tres días. Así, simple y crudo. Sin traiciones de novela, sino por abismos que yo mismo creé. La perdí porque fui un tonto y no supe cuidarla a mi lado.

¿Dónde va todo esto? ¿Otro texto depresivo?

No.

Hoy me enfrenté de manera extraña con el recuerdo de personas echándome en cara quien me enseñó a qué. Yo te enseñe a amar, yo te enseñé a vestirte, yo te enseñé a tirar -mal que bien- como lo haces, yo te hice fuerte con el daño que te hice, yo te di fuerza para ponerte de pie, yo te llevé a la literatura que ahora citas.

Gracias, mujeres y amigos, por todo lo que han hecho de mí. Hay miles de cosas buenas, lo sé, pero sé que se ha gestado de a pocos un monstruo en otras cosas. No es solo el ego, sino más bien esa fijación ridícula por cambiar lo que me rodea, como un decorador. Intenté cambiar a alguien que me enamoró en cuestión de semanas. Intenté que fuera algo que no es y, sinceramente, que ahora sé que nunca quise.

¿Qué me enseñó Sara?

Me dio el único regalo que nadie pudo. Y yo lo entendí tarde cuando la veía alejarse. Ella quería que sonriera, que fuera feliz.

Y peor aún, no me exigió ser feliz a su lado, como lo intentaron antes. Trabajó porque FUERA FELIZ.

Yo, el anarquista, el existencialista, el que ama a Sarte. Yo, el geek que todo lo critica. Yo, el guitarrista que ella siempre admiro y nunca entendí por qué. Yo, el infeliz, después de tanto tiempo me doy cuenta que sé que merezco esas sonrisas, que no son del decorado, que he hecho meritos para sonreír, y para colmo de males me doy cuenta bajo la lluvia y en un ataque de llanto incontrolable que se me fue esa sonrisa con ella.

Ahora me habla en la distancia. Me dice que piensa cosas. Me dice “te quiero”, esa puta frase que es intolerable después de un año largo de “te amos”, me dice que la perdone por “no ser lo que necesitaba”.

Sé que puedo ser feliz y es un avance para este ateo no declarado, este profe que no cree en nadie.

Sé que es con ella que quiero que pase lo demás, los años que sigan, de problemas y arrunches, de llantos si es necesario, cada caída y aprendizaje que siga, cada cambio de pintura del apartamento que compremos, cada gato/perro que decidamos tener.

Esperaré mordiéndome los codos porque sé que no lo leerá. Nunca supe si leyó mi blog y no dijo nada de mis textos densos y tristes. Esperaré pensado que es tarde y si me dijera que no, lo entendería. Pero no quiero. Quiero que ella sepa que no podré ser el mismo nunca más.

1 comments:

Sofi.Floyd said...

Es difícil entender como la gente se va de tu lado así como así, pero si de algo estoy segura es que todos entendemos las cosas cuando esa persona planea irse de nuestra vida. Duele en todo momento que ese "te amo" cambie a un "te quiero". espero que encuentres tu nuevo camino...
atte: Sofia Monserrat