Sunday, August 21, 2011

Sé que existo...

Texto que debe tener unos 6 años. No sé por qué deje de escribir, seriamente, quiero decir...





Y te tejo una corona con hilos de luna robados, en esta noche de hogueras y hombres que cuidan fuegos sagrados, nacidos antes que la memoria misma, antes del tiempo.

Hago una corona blanca que se ciña a vos perfecta. Tengo el corazón dolido y sin embargo sé que no soy solo parte de ese dolor. Sé que lo creé. Sé que, más que mío, es nuestro por error, y aún me levanto en la penumbra, y aún… hago de mí un hombre apenas y levanto la mirada.

A pesar de todo sos vos y soy yo, sos yo y soy vos, y somos y seremos si algo pasa o si algo no pasa, porque nunca sabremos que fichas del destino se mueven subterfugias entre las sombras. No las controlamos, apenas si las palpamos en las sombras como desdibujadas, como ajenas. Vemos los destinos de los hombres cruzarse con los nuestro. Vemos los caminos de los destinos alcanzados. Vemos con gotitas en los ojos el dolor que causamos en el otro cuando nos alejamos. Vemos, siempre vemos.

Yo a vos te veo aún con los ojos cerrados, con las manos abrazadas a este cofre de recuerdos. Veo por entre estos parpados de papel antiguo como te hacés a mí, pero naufragando en playas ajenas a estas.

No te culpo. Yo mismo he naufragado tantas veces, y un par de ellas, con el agua aún adentro, con la mirada perdida, toque playas desconocidas. El amanecer dio de lleno en mi rostro y fue otra arena, otra de otra playa, la que se hizo a mí.

Tantas veces soy de más y tantas, tantas, soy de menos. Tantas veces te creé y te deshice y luego, tonto arrepentido, hice de vos un dibujo para recordar tu forma. Tantas veces, perdido entre delirios llamé tu nombre apenas como un susurro, porque no quería que nadie oyera el nombre oculto del dolor, el nombre de mi debilidad, el nombre que soy yo cuando me duermo en vos sin tenerte.

Sé que tras las sombras, tras los destinos, tras la eternidad misma y el dolor de no ser eternos, estamos ambos tomados de la mano diciéndonos al tiempo que se puede cambiar lo amargo un poco. Sé que entre las sombras nos besamos y hacemos de este espacio limitado una fracción de eternidad. Sé que existo porque existís. Sé que existís porque te necesito.