Wednesday, April 13, 2011

Pausa

Algo no anda bien hace unas 3 semanas. El problema no es la música, ni los maestros. El problema probablemente ni siquiera sea un problema real. Desde hace unos días no controlo la desazón que me genera estar en los corredores de la universidad, ver el estrés de todos por un parcial, una nota. Por no decir, además, la sensación fatal, terrible, que me ataca durante la clase de empresarismo. A veces, cuando veo un partido de tenis o juego en el compu siento que debería estar haciendo algo más útil, salvando un animal indefenso, por ejemplo, pero lo que siento en esa clase es peor, por mucho. Y sentarme en clase con mi maestro, Sam, a analizar una obra para big band es el mejor aliciente de la semana, pero llego a casa a hacer alguna tarea y simplemente no doy. Sin embargo no me defiendo, en parte uno sabe que puede luchar con esa sensación y sacudírsela. No he querido. No quiero. Siento que esto que pasa es absolutamente necesario. De hecho me he puesto un límite. Para el regreso de semana santa retomo, con impulso y todo eso que piden. Ahora es demasiado el odio que le tengo a la universidad, a su estrés, a su presión, a ese deseo falso de que seas alguien “de bien”.