Wednesday, November 10, 2010

Schopenhauer y el Amor

Comenzando un ciclo de textos escritos al rededor de lecturas filosoficas.Después de leer el texto de Schopenhauer sobre El Amor, de su libro "El Amor, las Mujeres y la Muerte" no sé si reír un poco o sumirme en el mutismo de quien reconsidera.

Detrás de todo el texto, con la concepción de “la voluntad de vivir” representada como el fin primero y último, hay una marcada apatía a las explicaciones románticas de su época, como las del joven Werther de Goethe y la de otros tantos escritores.

Schopenhauer hace especial énfasis en la manera en la que vida se abre paso por encima de la voluntad personal e individual, y habla en reiteradas ocasiones de cómo la voluntad se impone incluso a los supuesto gustos del individuo, a disposiciones sociales que a largo plazo solo pueden entorpecer el curso de la vida, o a caprichosas uniones que no pueden dar al mundo un ser que mejore lo que sus antecesores fueron.

Hay en sus páginas un marcado cinismo, un humor negro que enmarca perfectamente la forma en que aborda el tema. Tratar de escribir al respecto de otra manera resultaría idiota, sobretodo teniendo en cuenta el ideal de amor que se generó específicamente en esa época y que era difícil de opacar, o al menos de aterrizar a un plano más racional, menos sublime. Así, logra desarmar con simpleza los argumentos de los enamorados, rebajándolos a simples pretextos incapaces de describir siquiera otra manera más correcta que defina su afán ciego.

Para Schopenhauer el amor es la excusa, la forma como buscamos entre los especímenes del género opuesto la manera de perdurar en una línea de tiempo. Sería incluso sencillo, visto de esa manera, si los individuos que están bajo el influjo de la fuerza de la “voluntad de vivir” decidieran, cómo el mismo plantea en un dialogo ficticio, omitir cualquier uso de palabras innecesarias, de afanes no auténticos y, a través de un acuerdo rápido, asegurar el bienestar de la futura generación. Sin embargo, y teniendo en cuenta que “la voluntad” no se manifiesta más que de manera oculta, los mecanismos creados no son más que el reflejo de la necesidad humana de revestir de sublime aquello que no entiende.

Aunque el texto esté lleno de razones que justifican la frialdad del discurso de “la voluntad”, siento en el mismo los vacios que aparecen por aquello que se sabe “fuera de contexto” después de un par de siglos de ciencia. No lo demerito con esto, todo lo contrario. A pesar de sentir que esa frialdad suena por momentos a amargura, gran parte del discurso termina siendo justificado años después. Lo que Schopenhauer deduce de manera personal y basándose en su observación podría sustentarse casi por sí solo en el momento de la publicación, e incluso asemejarse de muchas formas a lo que la ciencia de su época definía. Luego, a estas alturas, y después de un siglo y medio de investigaciones, parece que se apunta a la forma química del amor, a ese instinto primitivo que a pesar de depurarse y contaminarse de manera alterna con cartas anacrónicas, Mensajes de Texto y frases en el muro de Facebook y estados de Twitter, no es más que un proceso de vida, de esa “voluntad” manifestándose, luchando por no morir, un tanto digitalizada ahora, pero que sigue vibrando en cada red social.

2 comments:

Maggie said...

bravoooo!!siempre en el ojo vos!

Maggie said...

ACERTADO COMO SIEMPRE!