Monday, October 11, 2010

Ataques.

Uno tiene sus ataques, sus días. A veces en la mañana, a veces en la noche. Hoy salí del trabajo con bajón de energía, pero por alguna extraña razón decidí cambiar de rutina. Caminé de más y tomé un bus distinto, no use el metro. Tuve mil ideas, y la banda que venía escuchando en el psp me inspiró de manera particular. Mentalmente iba haciendo ambos de métrica, subdivisiones, arreglando un letra para un tema nuevo, suponiéndola armonía de la canción que sonaba, superponiendo progresiones y sonriendo al saber que hay cosas que antes no entendía y ahora sí, que antes no podía y ahora sí. Ya en el bus la energía no bajaba, todo fluía. Cuando llegue a la entrada del barrio bajé la mano izquierda para revisar algo en mi bolsillo. Se enredó de manera aparatosa con los audífonos y la cabeza de uno de ellos salió disparada al infinito y más allá. De repente la creatividad fue desplazada por angustia, había dañado los únicos audífonos que me había servido bien en años. Y la creatividad se fue a la porra y el malgenio me congestionó.

Puta Vida.