Saturday, May 08, 2010

Second Balcony Jump

Hoy me levanté para el trabajo con una sonrisa estúpida en la boca. Jazz, creo que debería llamarlo. Después de la ducha, el desayuno y cargar a Lorenzo, mi gato, por un buen rato, salí de casa rumbo al trabajo con mi PSP rodando en shuffle. Sí, mi PSP es mi mp3, casi ni juego en él. Cual iba ya llegando a la avenida guayabal me atacó una canción, me dio de frente, con toda.

Yo amo el rock, lo amé desde la primera vez que lo escuché, pero no era rock, era jazz. Con el jazz pasó lo mismo, pero no a los 9, sino a los 16. Ahora mantengo una dosis mezclada en mis archivos, mucho de ambos, siempre.

La canción se llama “Second Balcony Jump”, ya en mi línea de Twitter ha salido varias veces. Pero las canciones tienen momentos, y el momento era ese, era estar en un colectivo de $1.500 y mirar por las ventana al infinito y sentirse arrollado por Dexter Gordon, retornando directamente desde 1962 a recordarme que no todo esta perdido.

Yo tengo una descripción para Gordon desde hace años. Para mí él es sinceridad. No puedo plantearlo de otra manera. Si lo pensamos con calma es un tema ñoñisimo, la cabeza, el coro, es una cosa cantable y absolutamente apegado, un rhythm changes trilladísimo, pero el solo es otra cosa. Es la claridad.

Ahora, parte del espectro corre de cuenta del ingeniero, Rudy Van Gelden. Alabados sean los años 60 con sus nuevos micrófonos, equipos y sonoridades, exploraciones, genios, alabados todos.

Yo posiblemente siga en el camino el resto de mi vida mirando para atrás. El “hard bop” es increiblemente invasivo, y se te mete en la piel con esa claridad disfrazada que no me deja en paz.

Ya veremos que me ataca más tarde. Eso me alegró el día.