Tuesday, October 20, 2009

Jardín celeste


A Daniel se le gastan los zapatos por obvias razones, y esta ciudad de pendientes y curvas no solo desgasta suelas, también ilusiones.
Tras las ventas del día vuelve a casa. Hay estaciones del metro que lo acercan, pero sus pies ligeros prefieren aun trepar las montañas.
Después de la última de las pendientes, la que pega su barrio con el cielo, gira sobre sí y ve el pesebre de luces de su Medallo querido. No se queja, sonríe siempre, y se acuesta pensando en su ciudad cielo invertido, la de los luceros que nacen del suelo, como flores nocturnas.


(tçtexto viejo, unos dos años y medio ya... encontrado en el disco duro por accidente)