Wednesday, May 27, 2009

Don Gustavo

Don Gustavo es un señor canoso, arrugado. Lo conozco desde hace unos 20 años, cuando el barrio no era la mitad que ahora, no había teléfonos ni asfalto. Ha vendido limones desde ese entonces: con un enorme bulto a cuestas da la ronda por el barrio y se nota que nos quiere a los que lo estimamos. Siempre viene, y vive en París, un barrio al extremo opuesto de la ciudad, encumbrado, entre las nubes y las balas

Mientras entraba y descargaba la maleta mi mamá contaba a mi viejo que él, Gustavo, estaba muy mal, que pasaban mil cosas en su casa. Está manteniendo a sus tres nietos, porque el papá de los niños no puede ver ni por sí mismo, y su hija menos. Viven con él en un minúsculo cuarto donde apenas entra la luz. Así ha sido siempre, pensé, pero esta vez había algo más: alguien le metió en la cabeza a su hija que lo mejor era llamar a las autoridades de menores y dar los niños en adopción, y ella, que los parió y no trabaja para darles algo, lo hizo de inmediato. Ya fueron de bienestar familiar a verificar que todo esté en orden, para llevárselos, y él, el abuelo, está desecho, él, que no les dio la vida y les daría la suya.

No quiero ir a estudiar solfeo, pero tengo que hacerlo, tengo final mañana.

Hoy más que nunca me doy cuenta que me da asco ser humano.

2 comments:

Jenn said...

Lo bueno es que a veces nos encontramos con seres que nos hacen disfrutar de nuestra humanidad.

Bosque de Pinos said...

es cierto... pero hay tantos de los otros, de los incorrectos, de los desalentadores...