Friday, June 29, 2007

Del paraíso: Palestina e Israel en un filme

Ese chico que se inmola en un autobús en Tel-Aviv no es religioso. No ha preguntado si al final vendrán dos ángeles a recogerle o si Alá estará orgulloso de él. Ese chico lleva el estigma de ser el hijo de un colaborador de colonos, de judíos, de trabajar en un taller de mecánica donde los clientes nunca ven derechos sus parachoques recién reparados y reciben un tratamiento especial cuando tocan fibras sensibles del pasado del mecánico. Ese chico es un poco mayor que ella y yo, pero no demasiado, y reacciona ante la primera falla de la operación subversiva -en la que él es el centro junto a su mejor amigo- con un miedo que parece dominarlo. Los que vemos desde fuera no entendemos ese terror. Nunca nos han atado bombas en el tórax. Por lo menos a mí no. Ella dice que a ella tampoco. Ella toma jugo de mora mientras me mira de reojo.
Imaginá el miedo que causa, más que la misma bomba que llevás encima, dudar de una decisión que tomáste hace meses ya, es un honor que lo hagás, eso te dicen, pero qué si no buscas honor, si no buscas redención, mejor reventar como igual que vivir como inferior, y te das una vuelta por la ciudad que no volverás a ver con la intención de encontrar la verdad, y pasan las horas y es la verdad quien te encuentra a vos justo antes que los amigos que te buscan y luego, como si no fuera poco, te relevan de la misión, pero no, la decisión está intacta, no falló la fuerza, no falló una fe inexistente, flaqueó el medio, casi te convencen que había otras formas, para mí las hay, para ella también, sí, pero para vos no y lo respeto, así que se toman las medidas que se necesitan, se hacen los preparativos, y cuando ese amigo que amás duda junto a vos lo salvás porque él tiene derecho a la duda, vos no, vos lo metiste en esto, vos lo sacás de esto, no buscas redención, ahora lo tenés más claro que nunca.

Mejor reventar como igual que vivir como inferior.

Thursday, June 28, 2007

Descubrimiento accidental


Descubrí algo:

Soy un matacho azul con un corazón en el pecho.
Ella es un matacho como amarillo con sombra cafecitas y otro corazón en el pecho.
Ella me hace galletas y se las come.
Bueno, lo que vale es la intención.




¿Por qué esta letra hoy?
Simple... ayer tuve una epifanía.
Esto no es más que un demonio que necesito sacar.


All My Friends

(Counting Crows)

Thought I might get a rocket ride
When I was a child
But it was a lie
That I told myself when I needed something good

At 17 had a better dream
Now I'm 33 and it isn't me
But I'd think of something better if I could

All my friends and lovers
Will leave me behind
And I'm still looking for a girl
One way or another
I'm just hoping to find a way
To put my feet out in the world

Caught some grief from a falling leaf
As she tumbled down on to the dirty ground
And said I should have put her back there if I could

Well everyone needs a better day
And I'm trying to find me a better way
To get through the things I do and the things I should

All my friends and lovers
They leave me alone
To try to have a little fun
One way or another
I just wish I had known
To go out walking in the sun
To find out if you were the one

Does it make you wanna come a little closer now?
And did you want to dance with me?
Did you wanna hum a little harder now?

Can you see her?
Waiting there
Can you see her?
Because I'm almost there
Can you see her
Waiting there for someone like me

Well all you want is a beauty queen
But not a superstar
But everybody's dream machine
All you want is a place to lay your head

You go to sleep dreamin' how you would
Be a different kind if you thought you could
But you come awake the way you are instead

All my friends and lovers
They shine like the sun
Well I just turn and walk away
One way or another
I'm not comin' undone
I'm just waiting for the day

http://www.goear.com/listen.php?v=e547ea7

Monday, June 25, 2007

La desesperanza tiene sus formas de tumbarle a uno la sonrisa. Estoy obligado a tener este lastre entre manos por un tiempo indeterminado y aún así, con la obligación y todo eso, no puedo bancarmelo. Uno supone que la costumbre y todo eso, que el clima laboral esto, que las políticas sociales aquello, que tu jefe no es malo y bueno, eso debería hacer las cosas soportables. Pero parte de la quarter life crisis es eso, que se pueden ir a la mierda con sus vestidos de pantalón y camisa, con sus días del empleado y el reconocimiento en la cartelera, con su sentido de pertenencia pegado de la frente y las ganas de todos de salir corriendo pero mierda si el sueldo y la distancia hasta la portería no lo frena a uno.


Hoy no soy un empleado, soy un reo.

Tuesday, June 05, 2007

Ella (o las dualidades)

Un cuento viejo...



He entrado en la penumbra del bar en busca de una cerveza. Y no es que haga calor ni mucho menos, pero la temperatura baja no me va a obligar a tomar café, porque el medico me lo ha prohibido. Creo que el licor también, pero tengo la esperanza que haya menos licor en esta cerveza que cafeína en lo que normalmente pido, un expreso.

La visión de las cosas, según veo, depende de tantos factores…

Ella está frente a él en silencio, mientras éste habla sin parar de tantas y tantas cosas. Y aún cuando su cuerpo sigue ahí puedo ver como se levanta y se sienta sola en la barra. Y aunque sé que toma vino junto a él puedo verla en la barra zampándose un vodka del tamaño del mundo. Hay distancias que guardan caricias, y lugares de pocos senderos, dice Pedro Guerra. Se me antoja un juego, pero no puedo evitarlo.

Está calmada, escuchándolo hablar de no sé que cuadro que vio en Berlín hace un par de meses, de un expresionista. Lo escucho pronunciar tan mal el nombre que prefiero no decir quien es por respeto. La manía de los yupis por pronunciarlo todo en ingles.

No lo mira, lo sé. Casi estoy seguro que ve más allá, como si fijara la mirada en un punto fijo justo detrás de su cabeza, tal vez en el afiche de Woody Allen o que sé yo.

Aún cuando puedo verla sentada allí en la mesa necesito girar la cabeza para mirarla mejor en la barra. Creo que llora. Y entre suspiro y suspiro toma otro trago de vodka y se seca las lágrimas con la manga de esa camisa azul tan cara y tan bonita. Y me hace gracia que en el mismo instante que toma ese trago tan hondo y tan amargo de vodka veo con el rabillo del ojo como en la mesa sonríe de manera falsa y brinda por el expresionismo alemán con su copa de vino caro.

En la barra juguetea con una caja de fósforos medio vacía, con la mano izquierda. Con la mano derecha trata de forma a ese mechón de cabello castaño que cae sobre su frente. Sus pies siguen el compás de A night in Tunisia, y sé que piensa que en la barra se está mejor.

Después de un silencio sobrecogedor él anuncia su partida. Se despiden de un beso y mientras él camina hacia la salida ella toma sus cosas y se sienta en la barra, en el lugar de la chica del vodka.

No sé lo que hago, ni por qué, pero salto inmediatamente de mi mesa y me plato junto a ella. La veo pedir un vodka y no lo creo.

Luego de su segundo vodka iniciamos una conversación que desemboca primero en Woody Allen y un poco después, inevitablemente, en el expresionismo alemán.
Y quiero creer que está allí, sentada conmigo. Pero casi puedo verla con el rabillo del ojo en la misma mesa de hace un rato, sola, con la copa de vino en la mano.