Saturday, January 13, 2007

Guillermo Kuitca y la ruta del sueño

A mediados de Mayo estuve en Santiago de Chile. Frío, mucho, por lo menos ese día. Después de un paseo por el Palacio de la Moneda, uno de esos días de sorpresas y cielos grises y después de ver en los bajos de La Moneda una exposición de artesanías Mapuches, fui a parar al Museo de Bellas Artes.
Interesantes salas, interesantes pinturas. Todo como debe ser en un museo de bellas artes, supongo, pero al final, cuando daba por sentado que solo sería eso, una exposición típica, fuimos a parar a al fondo del edificio, a la sala del sótano, donde nos esperaba todo menos algo típico.
Guillermo Kuitca, Argentino, tiene todos los elementos como persona para pasar por normal. Claro, él. Su obra no.
Desde la escalera la sorpresa fue grande. Una gran cantidad de camas (¿40, 50?) reposaba en medio de la sala, y tras unos cuantos pasos más la sorpresa se hizo aún más interesante. Sobre la superficie de cada uno de los colchones parecían mapas de diversos lugares del mundo, completamente apartados unos de otros, conectándose de cama a cama en una extraña visión de globalización y de distancias, “el mundo desde mi cama”, pensé.
Las paredes, alrededor de la sala central, estaban llenas de dibujos, variaciones infinitas de planos y edificios, bocetos inconclusos y juegos de ambos en tamaños diversos. Toda una desmitificación de la forma de generar un leitmotiv en una obra, para mí, una especie de reiteración fortísima sobre los temas que le conciernen, sin caer en la monotonía.
Al salir del museo tuve la extraña sensación que había valido la pena la ida al museo solo por eso, y agradecí en silencio la coincidencia.
Meses después, de nuevo en Medellín y sentado en la sala de espera de la academia esperando al siguiente alumno repasé las hojas de una revista como sin ganas… y encontré ahí la expo de nuevo, instalada en la sala de exposiciones de la biblioteca Luis Angel Arango, en Bogotá… solo dos semanas atrás había estado en la ciudad y no me había enterado. El articulo decía que era una reducción de la expo original, sin alterar el concepto, pero igual agradecí haberla visto completa en Santiago.

Saturday, January 06, 2007


Año nuevo...


Dije como propósito de año nuevo que mantendría un ojo en el blog de ahora en adelante, así que eso haré.

Hace unos días que comenzó el año y con ello vienen los juegos de palabras tontos y los cheques malgastados por fechar mal. Somos animales de costumbre y como tales siempre es difícil cambiar la fecha del caché así como así, pero para personas como yo que nunca firman documentos costosos y vainas jodidas realmente no es crucial.

¿A donde voy?

Bueno, ¿alguno de ustedes sintió realmente que algo cambiara dentro de sí? Quiero decir, estamos programados para abrazarnos a media noche, y tener el ojo aguado desde el momento que escuchamos “las campanas de la iglesia están sonando…” y bueno, empezamos a juntarnos todos en un lugar central de la casa, finca, calle o bar y las miradas cambian un poco y hay cierta ansiedad y todo estalla en la hora cero pero unos minutos después… ¿no se es mismo? Y salís a tomar un taxi imposible unas horas después, o te acostás a pasar la borrachera y para cuando despertás al otro día el mundo está ahí, tan inmutable en sus nimiedades y tan caótico en sus grandezas.

Una joda eso del año nuevo. Bonito, pero nada más. Supongo que no puedo ser demasiado optimista, mi actitud la fiesta de año nuevo no fue esa, casi podría decirse que la disfruté. Pero es la misma mascara de hace años. Y hay cosas reales, quiero decir… el amor por la familia y sentir que se está en el lugar indicado ese día no es algo para tomar a la ligera, es algo real… sin embargo, todo lo que lo rodea es un decorado falso lleno de estallidos de pólvora y natilla y buñuelos y bueno… esperemos que algo cambie luego, que el próximo año nuevo signifique para mí cambio, que sienta el aleteo de la vida en el aire…