Sunday, October 01, 2006


De plantas y otras cosas vivas






Si las cosas pasan, pasan. Si no, no.

Es tan fácil dárselas de racional que uno llega a creer que la vida es así. Punto.

Si llueve las plantas se hidratan. Si no, se secan. Si llueve el humano se enferma. Si no, también, por lo de las plantas. Aquí empiezan los juicios diminutos. El limón es bendito, como dice mi abuela, para una y mi cosas. Yo no lo tolero, tengo gastritis. La leche alimenta y aporta el calcio necesario para evitar la osteoporosis. Yo no la tolero, tengo sensibilidad a la lactosa. El agua es saludable, claro. Yo la odio, no sabe a nada.

Las razones para encontrar en las relaciones vitales con el mundo algo que trascienda son muchas, pero… ¿Qué pasa si simplemente la trama se hace densa a cada segundo? ¿Qué pasa si el nylon se enreda del lado de la vida en cada rama de la orilla, y nos pasamos la vida deshaciendo nudos en vez de prestar atención a la carnada?

Dejamos pasar el pez gordo frente a nuestras narices y no valen las trampas de limón, leche, agua o lluvia.

La sensación que se tiene ante cada imagen femenina que se cruza en tu vida es ¿hago lo correcto dejándola ir? ¿Hago lo correcto reteniéndola? Uno no descansa nunca, y vaya a saber si la estabilidad lo haga descansar. Yo la verdad, prefiero seguir pensando en el limón.

1 comment:

punch said...
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