Thursday, September 28, 2006

La ocasión sugiere siempre una oportunidad de percepción.



Releo la frase que puse como titulo caprichoso y pienso en su sentido.

No lo tiene, no lo pensé desde un principio, no estaba premeditada, no representa nada concreto, no es una buena frase.

Últimamente los textos se convierten en eso, frases que suenan bonito pero que tiene poco que dibujar dentro. Es fácil escribir bonito, supongo, pero no escribir con fondo. Te dejás llevar de a pocos por esa extraña sensación que crean las palabras que se unen solas y luego les buscas un sentido, y si no lo tiene así como muy por encima lo que hacés es crear una escuela y una teoría que las defiendan y ya está.

No es simple, pero es entretenido.

Más allá de cualquier ocasión que sugiera está la necesidad básica del sentido. Si no lo hay uno se aburre, supongo. He hecho barbaridades enormes al respecto, textos revestidos de subjetividad que para cualquier desconocido suenan a poesía. A mí el resultado siempre me aburre; y no solo en mis textos.

Recorro los pasillos de las facultades y los cafés en busca de un verso que me asombre. Lo único que encuentro atractivo realmente es la ironía de las letras en este siglo.

¿No se supone que vamos para delante?

¿No queremos evolucionar?

Encuentro chistoso eso que para el pensador de cafetín está revestido de una seriedad ritual. Encuentro patético eso en lo que se esfuerzan tantos. Y hay algo peor aún, que mi sentido critico no es más que el de un asistente a la ceremonia de las letras, de un espectador que podría decirse a sí mismo activo solo por el hecho de escribir en su computador de cuando en vez. No hablo en general. Obvio, siempre me sorprende alguien por ahí cuando me toma desprevenido, y tengo que agradecerlo.

Por lo tanto no hay vanidad en las letras de alguien que sufre aún de los problemas martirizantes del queismo y el dequeismo (lugar común de error, lo sé…), no puede haberla. Pero es que uno hace un esfuerzo, claro, y quiere creer que todos lo hacen, quiere creer que es un poco más compleja la extraña red de letras que entreteje la maraña de la vida actual en la tura planetaria. No. No es así. Hace mucho que no lo es. No lo será, supongo, en mucho tiempo. No mientras los best seller sigan siendo los livianos, los omisores de realidades, los creadores de mentiras, no de ficciones, los que enseñan a vivir sin vivir, con manuales de usted puede hacerlo en 10 pasos y todo eso.

Hay vida aún en la literatura, la presiento. Hay belleza en esas letras que cuentan historias humanas sin el fin moralizante de esta era.

Soy uno de los que cree aún que se aprende más en una novela que cuenta la vida en toda su simpleza (esa simpleza enmarañada que nos rodea) que en un tratado de psicología disfrazado de personajes con serios problemas de dialogo, de esos que no hablan como uno, de esos que hacen lo que uno quiso haber hecho aquella vez, personajes que enseñan, personajes que terminan siendo perfectos en la pagina 250. Que mal, que mal. Enseñar sin ganarse el derecho, con las mismas moralejas que encontrás en Esopo, adaptadas a tiempos mezquinos como estos que vivimos, encarnando en estereotipos clásicos el perfecto perdedor y el padre de familia y el decente y el imbécil. Todo tan predecible, tan obvio.

Ya está, no más con ellos.

El caso era la frase, la ocasión sugiere siempre una oportunidad de percepción.

Vaya con la frase tonta esta.

Me pregunto si era necesario decir todo esto.

Me pregunto si era necesario.

Me pregunto si era…

Me pregunto, sí,

me pregunto.

Nada de lo que digo tiene sentido si lo miramos desde el punto de vista formal.

Esto no es una novela. No lo lea.

Esto no es un cuento. No lo lea.

Esto no es un ensayo. No lo lea.

Esto no es un poema. No lo lea.

Esto es literatura.

No lo creé, ¿cierto?

Bueno.

No lo lea.

2 comments:

Kator mak Glamdring said...

Tal vez no sea nada de eso, solo son pensamientos sueltos, o encadenados por algo sutil...filigarana que tambien une mentes...vidas, sin atravezarlas mas que por su levedad...por su contemporaneidad.

Si la literatura quisiese determinar al hombre sería un objeto dado por el hombre mismo a una expresión que siempre sera pobre...la palabra nos hace terriblemente poderosos, diran unos. No estoy de acuerdo, es el identificarme con lo que leo, escucho, interpreto dentro de un universo inmenso pero minusculo lo que hace que la vida misma sea literatura ya que esta tristemente atravezada por palabras... pero no te da la sensacion de miseria una vez expresas algo que sentís puro inmaculado, cuando no lo definis con el lenguaje.

tal vez la solucion, si es que tal cosa es posible, sea no definirnos, no justificarnos con palabras. Pero que mas dá, nuestras vidas son demasiado simples y estan tal vez perdidas por su falta de argumento y sentido.
que mas da, y no guevonies mas.

hablamos pana

Ángel de Jean Lunar said...

Estoy totalmente de acuerdo, y sí, esto me parece literatura de verdad, sobre todo por sentirme identificada.