Saturday, September 30, 2006


Ese soy yo, o una parte de mí...

No sé pa' que la subo, pero bueno.

Friday, September 29, 2006

Cruzando la calle de los Blog...


Más allá de la necesidad de expresar algo importante en palabras está la necesidad de decir tonterías.

Hoy quiero hacer eso. No tengo un tema, no tengo una idea. Es más, siento necesario decir en voz alta (aunque ustedes no lo escuchen así) que para tener un blog no es necesario ser un genio.

Muchos espacios ya existentes alrededor del mundo lo demuestran y, más grave aún, es que la publicidad de los blog lleva el mensaje implícito.

“No tienes que ser un novelista para escribir”
“No tienes que ser un fotógrafo para poner tus fotos”

Los blog, poco a poco, nos convierten en especialistas de lo que no sabemos, en científicos críticos analistas consejeros gloriosos experimentados atrevidos ignorantes.

Divertido.
Yo me le apunto.

¿No?

Thursday, September 28, 2006

La ocasión sugiere siempre una oportunidad de percepción.



Releo la frase que puse como titulo caprichoso y pienso en su sentido.

No lo tiene, no lo pensé desde un principio, no estaba premeditada, no representa nada concreto, no es una buena frase.

Últimamente los textos se convierten en eso, frases que suenan bonito pero que tiene poco que dibujar dentro. Es fácil escribir bonito, supongo, pero no escribir con fondo. Te dejás llevar de a pocos por esa extraña sensación que crean las palabras que se unen solas y luego les buscas un sentido, y si no lo tiene así como muy por encima lo que hacés es crear una escuela y una teoría que las defiendan y ya está.

No es simple, pero es entretenido.

Más allá de cualquier ocasión que sugiera está la necesidad básica del sentido. Si no lo hay uno se aburre, supongo. He hecho barbaridades enormes al respecto, textos revestidos de subjetividad que para cualquier desconocido suenan a poesía. A mí el resultado siempre me aburre; y no solo en mis textos.

Recorro los pasillos de las facultades y los cafés en busca de un verso que me asombre. Lo único que encuentro atractivo realmente es la ironía de las letras en este siglo.

¿No se supone que vamos para delante?

¿No queremos evolucionar?

Encuentro chistoso eso que para el pensador de cafetín está revestido de una seriedad ritual. Encuentro patético eso en lo que se esfuerzan tantos. Y hay algo peor aún, que mi sentido critico no es más que el de un asistente a la ceremonia de las letras, de un espectador que podría decirse a sí mismo activo solo por el hecho de escribir en su computador de cuando en vez. No hablo en general. Obvio, siempre me sorprende alguien por ahí cuando me toma desprevenido, y tengo que agradecerlo.

Por lo tanto no hay vanidad en las letras de alguien que sufre aún de los problemas martirizantes del queismo y el dequeismo (lugar común de error, lo sé…), no puede haberla. Pero es que uno hace un esfuerzo, claro, y quiere creer que todos lo hacen, quiere creer que es un poco más compleja la extraña red de letras que entreteje la maraña de la vida actual en la tura planetaria. No. No es así. Hace mucho que no lo es. No lo será, supongo, en mucho tiempo. No mientras los best seller sigan siendo los livianos, los omisores de realidades, los creadores de mentiras, no de ficciones, los que enseñan a vivir sin vivir, con manuales de usted puede hacerlo en 10 pasos y todo eso.

Hay vida aún en la literatura, la presiento. Hay belleza en esas letras que cuentan historias humanas sin el fin moralizante de esta era.

Soy uno de los que cree aún que se aprende más en una novela que cuenta la vida en toda su simpleza (esa simpleza enmarañada que nos rodea) que en un tratado de psicología disfrazado de personajes con serios problemas de dialogo, de esos que no hablan como uno, de esos que hacen lo que uno quiso haber hecho aquella vez, personajes que enseñan, personajes que terminan siendo perfectos en la pagina 250. Que mal, que mal. Enseñar sin ganarse el derecho, con las mismas moralejas que encontrás en Esopo, adaptadas a tiempos mezquinos como estos que vivimos, encarnando en estereotipos clásicos el perfecto perdedor y el padre de familia y el decente y el imbécil. Todo tan predecible, tan obvio.

Ya está, no más con ellos.

El caso era la frase, la ocasión sugiere siempre una oportunidad de percepción.

Vaya con la frase tonta esta.

Me pregunto si era necesario decir todo esto.

Me pregunto si era necesario.

Me pregunto si era…

Me pregunto, sí,

me pregunto.

Nada de lo que digo tiene sentido si lo miramos desde el punto de vista formal.

Esto no es una novela. No lo lea.

Esto no es un cuento. No lo lea.

Esto no es un ensayo. No lo lea.

Esto no es un poema. No lo lea.

Esto es literatura.

No lo creé, ¿cierto?

Bueno.

No lo lea.


Hay muchas formas de inaugurar un blog... uns disculpa es una de ellas. Pero tengo que aclarar, hay disculpas que valen la pena. Esta es una.


Y te tejo una corona con hilos de luna robados, en esta noche de hogueras y hombres que cuidan fuegos sagrados, nacidos antes que la memoria misma, antes del tiempo.

Hago una corona blanca que se ciña a vos perfecta. Tengo el corazón dolido y sin embargo sé que no soy solo parte de ese dolor. Sé que lo creé. Sé que, más que mío, es nuestro por error, y aún me levanto en la penumbra, y aún… hago de mí un hombre apenas y levanto la mirada.

A pesar de todo sos vos y soy yo, sos yo y soy vos, y somos y seremos si algo pasa o si algo no pasa, porque nunca sabremos que fichas del destino se mueven subterfugias entre las sombras. No las controlamos, apenas si las palpamos en las sombras como desdibujadas, como ajenas. Vemos los destinos de los hombres cruzarse con los nuestro. Vemos los caminos de los destinos alcanzados. Vemos con gotitas en los ojos el dolor que causamos en el otro cuando nos alejamos. Vemos, siempre vemos.

Yo a vos te veo aún con los ojos cerrados, con las manos abrazadas a este cofre de recuerdos. Veo por entre estos parpados de papel antiguo como te hacés a mí, pero naufragando en playas ajenas a estas.

No te culpo. Yo mismo he naufragado tantas veces, y un par de ellas, con el agua aún adentro, con la mirada perdida, toqué playas desconocidas. El amanecer dio de lleno en mi rostro y fue otra arena, otra de otra playa, la que se hizo a mí.

Tantas veces soy de más y tantas, tantas, soy de menos. Tantas veces te creé y te deshice y luego, tonto arrepentido, hice de vos un dibujo para recordar tu forma. Tantas veces, perdido entre delirios llamé tu nombre apenas como un susurro, porque no quería que nadie oyera el nombre oculto del dolor, el nombre de mi debilidad, el nombre que soy yo cuando me duermo en vos sin tenerte.

Sé que tras las sombras, tras los destinos, tras la eternidad misma y el dolor de no ser eternos, estamos ambos tomados de la mano diciéndonos al tiempo que se puede cambiar lo amargo un poco. Sé que entre las sombras nos besamos y hacemos de este espacio limitado una fracción de eternidad. Sé que existo porque existís. Sé que existís porque te necesito.