Sunday, December 31, 2006

August and Everything After

Que hay en esta canción?
Bueno, nunca fue editada realmente y le dió nombre al primer disco de Counting Crows... solo existe una vercioncita por ahí en vivo y es buenisima... tambien es la portada del album, pedazos de la letra...

Hoy es el último día del año y el blog ha estado abandonado por un montón de pavadas... espero ponerme más serio este año aunque no me lean mucho... compromiso...

August and Everything After

(Counting Crows)

They’re wakin’ up Maria

‘cause everybody else has got some place to go

She makes a little motion with her head,

rolls over, and says she’s gonna sleep for a couple minutes more

I said I’m sorry to Maria

for all the cold-hearted things that I have done

I said I’m sorry by now at least once

to just about everyone

She says I’ve forgotten what I’m supposed to do today

And it slips my mind what I’m supposed to say

We’re getting older and older and older

and always a little further out of the way

You look into her eyes

and it’s more than your heart will allow

And August and everything after

you get a little less than you expected somehow

Well I stumbled into Washington Square

just as the sun began to rise

And I laid down on the lawn of the cathedral

and laid down and the shadow of St. Mary’s in the sky

And I’m just one of these late model children

waiting for the king

But there ain’t no sign of Elvis in San Francisco

it’s just me and I’m playin’ this rock and roll thing

She wants to be just like me

And I want every damn thing I can see

You know one day you’re Daddy’s little angel

The next day you’re everything he wanted you to be

They dress you up in white satin

and they give you your very own pair of wings

In August and everything after

I’m after everything

I said yeah yeah yeah yeah - lalala

Well you got your reservations

and you got your seven-million dollar home

You got the number of some girl in New York City

who’s always wide awake

so you never spend the night alone

You got a nasty little habit

of peekin’ down the shirts of all the little girls

as they pass you by

And I wonder when it all catches up to you

and they finally take you down–

are you gonna cry?

Well I already got my disease

So take your fuckin’ filthy hands off of me

Yeah well I hope you weren’t expecting to be crucified–

The best that they can do

is to hang you from the nearest tree

It’s midnight in San Francisco

and I’m waiting here for Jesus on my knees

And August and everything after

I want somebody else to bleed for me

I said yeah yeah yeah lalala...

They came down from North Dakota

with confidence in the military mind

And now everyone I know is turning showgirl

and dancing with their shirt off

in some Las Vegas hotel line

So I’m going’ down to Los Angeles

to plead for my immediate release

And the lawyer says, ‘yeah we’ll let you go

but you gotta give us a better reason

than ‘please, please, please”

But I no longer know how to pray

I live in dog town and it’s a Dalmatian parade

And I, I change my spots over and over

but they never seem to fade away

I am the last remaining Indian

looking for the place where the buffalo roam

In August and everything after

man them buffalo ain’t never comin’ home

And I said in August and everything after

man them buffalo ain’t never comin’ home

I said oh yeah yeah yeah lalala

Monday, November 20, 2006

De capuchinos con empanada

Extracto de la novela...



Anoche nos tomamos un café en un sitio equis. De cualquier manera un sitio equis de café en Bogotá es un buen sitio de café, y me llegaron a oleadas esos aromas del café de greca en la Universidad de Antioquia, ese aroma increíble que salía del pequeño vaso plástico que uno maniobraba ya bien más o menos en el segundo o tercer semestre. Los primeros semestres eran un caos, con eternas quemaduras en la punta de los dedos de la mano derecha por el vaso hirviente, y en la mano izquierda, entre el medio y el índice, por la falta de maniobra con el cigarrillo. A eso sumále la carpeta bajo el brazo izquierdo y el morral con mil libros, el almuerzo, un saquito y una sombrilla (el clima sigue siento un misterio en mi Medallo de primavera).


Hablé de eso con Anna, y nació el simulacro de comparación. U de A, Medellín, vs UNal, de Bogotá. Chistes de emancipación, de esa lucha en la que no participamos realmente desde el frente, pero que conocíamos. Al fondo del café, una anciana se sentó con lo que parece ser su hija, una mujer robusta y muy poco preocupada por su apariencia física.


- Me dijeron que’l capuchino de aquí es delicioso…


Esa frase abrió el dialogo siguiente, en el que reparé apenas lo suficiente como para entender: Cumpleaños de la anciana, una familia de un barrio medianamente alejado del café y la hija que hace un esfuerzo por cumplir el deseo de la madre de un capuchino en esa zona. Ambas piden capuchino sin licor y mientras el mesero trae la orden la abuela saca de su bolso una bolsa de papel de la que extrae cuatro clásicas empanadas de las que comía yo en mis desayunos universitarios, con masa de maíz y relleno de papa y carne. El mesero, que pareció entender la situación al instante, sonrió. Creo que sabe que esa anciana podría ser su madre o su abuela y que sí, posiblemente cualquiera de las dos haría lo mismo.


Hablaron de un par de cosas de familia, y mientras escuchaba me sentí ligeramente mal porque Anna podía suponer que no le prestaba atención. La miré de inmediato: tenía la mirada clavada en la abuela de las empanadas y sonreía.

Friday, November 10, 2006

Eu Te Devoro (Djavan)


Teus sinais me confundem da cabeça aos pés
Mas por dentro eu te devoro
Teu olhar não me diz exato quem tu és
Mesmo assim eu te devoro, te devoraria...
A qualquer preço porque te ignoro ou te conheço
quando chove ou quando faz frio
Noutro plano te devoraria tal Caetano
A Leonardo di Caprio
É um milagre... Tudo que Deus criou pensando em você
Fez a Via-Láctea, fez os dinossauros
Sem pensar em nada fez a minha vida e te deu
Sem contar os dias que me faz morrer
Sem saber de ti, jogado à solidão
Mas se quer saber se eu quero outra vida... Não...não
Eu quero mesmo é viver, pra esperar, esperar... devorar você

Wednesday, November 01, 2006

Antes del amanecer

Antes del amanecer pienso en huir, pero no sé por qué no lo hago.

El cuerpo de Sara yace en la cama, con algo de calor aferrándose aún a él. Sin embargo es inevitable. En un par de horas (pensaba) se vera totalmente pálida, y la expresión de ternura en su rostro se desvanecerá en el tiempo y me dejara a solas con algo que fue ella alguna vez, pero que ahora no es más que su recuerdo en un empaque mal moldeado de su rostro.


La luz tenue entra por la ventana, la mañana irrumpe y yo mientras tanto intento entender lo que pasó. Pero ¿Para qué? No son necesarias las explicaciones, no serviría de nada decir: “¡Señor juez, yo no la maté!”, como llegué a pensar que contestaría hace un rato, porque a fin de cuentas estoy a solas con su cuerpo y no comprendo bien que sucedió.


A solas una noche de sábado, una discusión cualquiera en el balcón de su apartamento, una mano que se estrelló abierta contra mí rostro haciéndome sentir miserable por todo lo que nunca había sido capaz de hacer y al tiempo por lo que había hecho. Llanto incontrolable cuando vio mi expresión de rabia contenida, no contra ella, sino contra mí mismo, contra lo que era, contra lo que hacía. Entonces abrazo y beso, sombras de dos personas que se desnudan con premura para asirse una a la otra, para que las lágrimas se mezclen con el sudor, para que juntos se confundan y se olvide lo sucedido. Luego, el sueño, una burbuja gigante que nos rodeó y nos embriagó, que nos obligó a rendirnos.


Antes del amanecer el efecto del cansancio pasó, se fue de la misma manera que llegó: lentamente, casi sin notarlo. Escuché al fondo, tenuemente, el sonido de una alarma. Restos de un sueño de lleno de espanto, de gritos. Los párpados que se elevan pesadamente intentando una mirada, o al menos un remedo de esta. Y cuando todo estuvo claro, cuando las pupilas se adecuaron a la luz torpe que llegaba de las lámparas de la calle, distinguí la figura de Sara a mi lado. Intenté reintegrarme junto a ella al mundo de los sueños. Tenía frío, y me acerco en busca de su abrazo, de ser correspondido. Pero algo estaba mal. Sentí su peso fuerte, casi un lastre, cuando intenté moverla. Pasé mi brazo bajo su cabeza y observé con horror como caía por su propio peso dejando que la boca se abra sin aliento: estaba muerta.


Todo está mal, el cuarto se torna gris, frío, lleno de una densa niebla que lo cubre todo. Camino lentamente por la habitación sin dejar de mirarla. Todo parece tan perfecto a mi alrededor, tan bien puesto, tan bien dibujado; pero ella, ella está allí, en la cama, con el cuerpo en esa extraña posición y el cabello cubriéndole a medias el rostro frío.


Ahora veo la luz del sol abriéndose paso por las cortinas, llenando la estancia, iluminando cada una de las partículas de polvo que flotan en el aire, dándoles dimensión, forma. Veo como flotan y se arremolinan sobre ella y me pregunto qué será lo que pasó, porque todo esto. No lloro, no me lamento, estoy demasiado confundido. La luz que entra por las ventanas no me permite ver afuera desde donde estoy sentado, solo veo reflejos, brillos intensos que atraviesan el cristal polvoriento y convierten la ventada en una pantalla espesa y densa, blanca.


Por fin siento pasos en el corredor, el golpeteo de las botas claveteadas. La puerta se abre de golpe y mis compañeros oficiales entran al lugar. Me levanto con las manos en alto pero no pasa nada. Los escucho hablar de los dos cuerpos en la cama, de que están muertos, irreconocibles. Giro sobre mí mismo y siento como las imágenes del sueño llegan de golpe, imágenes de un sueño real. Todo destrozado, casi negro. El techo agujereado y quemado en la esquina del cuarto deja ver el lugar donde cayó la bomba aliada. Hamburgo arde. Los oficiales de la SS abandonan el lugar sin más y veo, me veo a mí mismo, abrazado a Sara, exánimes ambos, entre las sabanas quemadas.

Tuesday, October 31, 2006


Supongo que es necesaria una descarga de estas de vez en cuando. La bronquitis se apoderó de mis pulones y ha hecho de este cuerpo una anciano de 80 años, asfixiado, torpe.
Mientras tanto encotré en mis paseos surfeando la web este texto del Sup Marcos y el EZLN. Solo lo pongo, luego hablamos al respecto.


Declaración de principios del EZLN

Es necesaria
una cierta dosis de ternura
para comenzar a andar con tanto en contra,
para despertar con tanta noche encima.
Es necesaria una
cierta dosis de ternura
para adivinar, en esta oscuridad,
un pedacito de luz,
para hacer
del deber y la vergüenza
una orden.
Es necesaria
una cierta dosis de ternura
para quitar de en medio
a tanto hijo de puta
que anda por ahí.
Pero a veces no basta
con una cierta dosis de ternura
y es necesario agregar...
una cierta dosis de plomo.

Thursday, October 26, 2006

Bueno... Fer me pide que le ayude... y como yo ando muy enamorado ultimamente he decidio regar lo que siento por todas partes... asi que aqui va un texto... que le hice a mi novia...

Rojo sobre rojo

Dolor. Una lagrima. Noche bocarriba. Un beso. Una gota. Un espacio infinito. Un paréntesis. Otro beso. Una historia de tu boca en mi boca. De un poco de corazón untado del mío. Un poco de mi corazón en tu mano. Rojo. Blanca piel de soledades colgadas en los ojos. Te quiero. Porque no estas aquí. Porque estas en la distancia suficiente para quererte. En la noche de tu voz. En el sueño de tu piel. De tu belleza. De tu alma desgarrada junto a la mía. Abrazada a mí.


Descarga metafísica...




La última semana me pasado la vida pensando en que será de mí en un futuro. No es una pregunta interesante teniendo en cuenta que futuro puede ser mañana o dentro de una hora. Sin embargo creo que puede prescindir por ahora de pensar más allá de una par de días. Trabajo, toco la guitarra en el bar o en una serenata para Isa el día de su cumple -encargada por el mismísimo Eritis en persona, su novio-, le doy la vuelta a la ciudad y al parque Lleras de cuando en vez cuando salgo de la academia, subo y bajo la calle 10 bajo estos 33 o 35 grados de Medallo a eso de las 2 pm, me meto a mi blog y luego de no sé cuantas horas pegado de la web… no pasa nada. ¿Qué puede pasar si mi vida ahora gira en torno a ganarme unos pesos extra, tocar cuando puedo y Jugar Heroclix de cuando en vez?

Mientras tanto espero, yo, el de los líos metafísicos. Espero porque es virtud esta espera comprometida que defiendo en mis textos. Aunque espero solo porque sé que las cosas van a mejorar. Solo por eso.

Wednesday, October 18, 2006


Funcionalidad de las piedras...


Un hombre que camina por la playa del río de la plata encuentra una piedra que le gusta y la recoge, la lleva a su casa y con ella sostiene los libros de su repisa.
La piedra cumple su función por años, dada a esa mansa entrega que tienen las piedras, hasta que un día ve pasar por su ventana a un tipo de cara larga, sombría. Por alguna razón parecida a la inicial para recoger la piedra supone en él la mirada de quienes asechan. Segundos después el hombre intenta asaltar a una transeúnte pero es detenido por un fuerte golpe de una piedra, por supuesto, en la cabeza.

Funcionalidad de las piedras, de los objetos...
¿De qué servirán todas esas cosas que acumulo en el cuarto día a día?
Quisiera usar la loción que nunca uso en algo así, ese cuadro horrible de la sala, una tabla de mi cama, no sé... lo que fuera, con tal de saber que un objeto inanimado ha hecho algo más que simplemente estar ahí...

Sunday, October 15, 2006


Vení...




Solo por un momento estar por sobre todo… ¿lo has intentado? He estado pensando en la limitación espacial que nosotros mismos nos hemos implantado, y a pesar de saber que las palabras envilecen mis pensamientos, me voy a dar el lujo de intentarlo solo por pensar que no vale la pena desperdiciar la soledad en el café y el cigarrillo y un poco de fobia a la compañía. Porque a pesar de todo yo busqué ésta soledad que me rodea.

Tengo la idea fija de una casa esférica. Una enorme esfera blanca, sin puertas ni ventanas. Solos la esfera y yo en un universo que cuelga perfectamente como el pendiente de unas aretas o el pez de espuma de su cuarto. Imagino un hombre que contempla desde hace un rato mi esfera casa y me habla sobre la posibilidad de subarrendarla y no puedo más que sonreír ante la idea de semejante absurdo. Obviamente alegué que era imposible, que en estos momentos la esfera representaba mi hogar y eso ya era razón más que suficiente, tomando como obvio el hecho que alguien quiera arrendar una casa tan inestable, sin entradas o salidas (porque todos sabemos que son distintas), sin una cama, una cocina, o un servicio de WC al menos decente. Así que tomo la esfera y la hago rodar a un lugar distinto, donde me pregunten menos por lo que pienso hacer con ella. Una vez allí noto que se hace de noche así que, luego de calcular las posibilidades de desplazamiento (no quiero morir bajo mi propia casa) duermo un poco junto a ella, en su lado este, por decirlo de alguna manera. Allí espero el amanecer y que la esfera desaparezca, como todos los pensamientos de café y cigarrillo de los martes por la noche.

He pensado en otras figuras camino a casa, pero me aburren inmensamente… los cubos (mmm, no…) las pirámides y todas esas figuras con tantos y tantos lados y tantas y tantas posibilidades de estabilidad y de entradas y salidas, sin mencionar la enorme imposibilidad para desplazarlas y todo lo demás… So, this days my life have changed… ¿Será cierto acaso que algo a cambiado?, aparte de la tonalidad de la canción que escucho y éste estado de eterna espera comprometida, como la de las estatuas y los faroles de las calles que solo esperan que alguien se pose bajo su luz para ser eternizadas en el instante mismo, como se eterniza en el tiempo la primera resaca de joven en el mismo lugar de la memoria que esa primera vez con una mujer, esa vez que no te gustó pero que sabías que no debías darte por vencido, porque tiene que haber algo más que fluidos y suspiros, y aún la esperás a ella bajo el farol, la respuesta a este estado de Peter Pan y a la soledad aterradora de tu cama, del estudio con su teclado y sus afiches de festivales y que sé yo, que tiene que haber algo más allá de la resaca, y el olor a sexo en las sabanas, ese olor a ella que no se va de tu almohada y de tu cuerpo, y vez sus huellas en el toma de luz que ella misma apagó meses atrás con el dedo de en medio de su mano derecha, como siempre, como si estuviera en su cuarto y no en el tuyo, como si tuviera derecho a repetir su rutina en tu espacio de rutina, y cambiarlo así para siempre con un gesto al aire desde la puerta, mirando a los ojos a Paul y a John en el afiche y apagando luego el interruptor de la luz con el dedo de en medio, con el dedo de medio de su mano derecha, y se tiende imaginaria entre vos y la penumbra como si no fuese ya suficiente la soledad que cargás sin ella, y te hace sentirlo de nuevo, el vacío y ese peso de más entre las manos y que sé yo, que tiene que haber algo más, algo más que la rutina y el ir y venir por los cuartos de la casa cruzando los marcos de las puertas con ese aire juvenil de siempre y de nunca jamás, como quien olvida lo que dijo alguna vez y ahora lo repite una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, como quien olvida que en ese instante que ella se desnudaba y se metía entre las sabanas a dormirse en tu calor ya no importaban demasiado los problemas del trabajo, y el olvido de las luces de los faroles de la calle y las estatuas y las casa esféricas y no piramidales. Pero en la ausencia no valen de mucho las especulaciones, y el aire denso se torna liviano y dúctil luego del segundo vodka, la medida perfecta para todo, la manera practica de alcanzar el cielo con ella, pero sin ella, sentado en el sofá de la sala.

Ahora falta su cuerpo para completar el círculo que ambos crearon, así que reemplazás su ausencia con el estéreo y el tercer concierto de Rachmaninov para piano y orquesta, que el segundo no los has conseguido aún pero que sabés cuando ir a buscarlo a la tienda de discos del pasaje comercial de siempre… que los programas de televisión que ves a diario son una reafirmación de la estupidez del entorno, la falta de sentido critico y estético en las vainas que van y vienen y que va, que lo que ellos quieren es diálogos sensatos, carajo, no esas incoherencias de nuestra juventud (como si los hubiésemos inventado nosotros, la simbología y el teatro estático, la poesía maldita y la sequía en los ojos de tanto llorar, como si la pesadez en el aire no llevara ya décadas y décadas, y porque no, siglos y siglos…).

Y sabés que la desesperanza no es nueva, que estuvo allí incluso cuando ella estaba con vos. Sabés que es más que la simple disposición de los objetos en la sala y el cuarto, es más que la magia de la ineptitud en la cocina mientras vos lavabas los platos de una cena romántica de la noche anterior y ella luchaba por embutir en un tarro las pasta que había comprado antes de que te levantaras, porque las pastas hay que guardarlas en tarros sellados para que no les crezcan esos bichos que vos sabes. Nada volverá porque nada debe volver, y si lo añorás es solo eso, añoranza. Y si lo extrañás no es más que costumbre y si te angustiás… calma, que al menos es tu angustia y no la suya, porque acordáte cómo te ponía la angustia de ella, esa angustia chiquita y amorfa que se posaba sobre su cabeza, y tenías que sobarla toda la noche para espantarla, para que ella durmiera tranquila a cambio de que vos te desvelaras.

Y si cambia el tiempo, y si la tercera persona de todo esto es ese yo que se hace una casa esférica para no entrar en ella y recordarla, es solo para que nada le toque, para que nada me toque, para que olvide que todo y nada es lo mismo cuando se tiene una casa que rueda con uno y no un ancla gigante, de esas que te atan con grilletes, de esas que te hacen menos libre que ella porque la libertad es la peste, el lujo humano que ahora desdeño y odio, porque no quiero ser libre ahora, porque sí, porque no. Porque hacés falta en el espacio circular que ahora habito desde lejos, en esa esfera blanca que inunda la imaginación y no debería, y no debería porque en ese espacio hueco y luminoso cabrían cientos de miles de ideas bonitas y rosadas, y no verdes como la sensación que tengo ahora porque vos disfrutás de la libertad y yo me encierro en este lugar tan vacío, tan lleno de vos pero sin vos. Vení, que te envidio. Vení, que haces falta.

Wednesday, October 11, 2006


Juliette y el vacio


Desde el mismo momento en que entró al apartamento supo que las cosas eran ya materia del pasado, pequeñas colisiones cósmicas de nada con nada, polvo de recuerdo y nada más.

Las horas, con su pasar lerdo, habían hecho de Cecilia un manojo de principios de historias inconclusas, un pedazo que sin las demás piezas del engranaje no es más una burla al mecanismo.

Su vida, anuncio de distancia y recuerdos fugaces, de pequeños rayos que, a pesar de fugarse de una estrella en la inmensidad, no eran precisamente el eco de la grandeza del universo, de esa grandeza que ella no compartía, porque a pesar del ser parte del todo, no era mucho en realidad.

Miraba fijamente el cristal, y tras el cristal, desenfocadas, estaban las formas que creía conocer de ese mundo que hizo suyo por un tiempo y ahora se le iba de las manos. Veía como corría, como se hacia mundo en sus acciones solo por el hecho de ignorarla, como ratificaba que la existencia no estaba ahí por ella, como giraba una y otra vez ahora como lo había hecho desde siempre, desde esa eternidad antes de su nacimiento. No era necesaria, allí, apoyada contra el vidrio de su apartamento. No era necesaria.

Podía hacer un esfuerzo, entrar. Deberíamos caber todos, se dijo, todos sin exclusiones. Pero era ella quien se había excluido, era tan claro. No había sido Daniel cuando la dejó, ni su jefe cuando la trasladó a Santiago en pleno invierno. No fue ninguno de los que la ignoró en la ciudad, tampoco quienes intentaron integrarla.

Mientras abría la ventana pensaba en delfines y en la tienda de su barrio, pensaba en todo lo que perdía y en todo lo que ganaría, en lo triste que es el golf para quienes lo ven y en su madre. Pensaba en esa mañana en el Ferri rumbo a Colonia, en el mate que nunca digirió y en el café, sobre todo en el café. Pensaba en hacer de sí una guerrera y afrontarlo, en jugar golf como su padre y no en verlo jugar a él. Pensó en días de verano lejanos, en su oficina, en que había olvidado siempre el nombre del conserje en el trabajo. Pensó en Daniel y luego, sin pensar más, se dejó caer.

Nadie preguntó quien era durante el levantamiento. Ni el portero la reconoció. Se estrelló de frente contra el mundo, murió con la imagen del vació grabada en la pupila.

Monday, October 02, 2006

De culpas literarias y tangueras


Todas las teorías que hay a mi alrededor sobre la relación espacio-temporal no son más que eso, teorías. Es absurdo, pero cierto, y eso tampoco es nuevo. Nada es nuevo, tampoco las historias de enfermeras -por eso no profundizo-, y por instantes miro la pantalla entre los parpadeos como queriendo encontrar la ruta que me lleve a la coherencia. Siempre desisto. Cansa un poco la filosofía barata, cansa. El problema y la ventaja en uno solo. La teorización sirve como catalizador. En medio de la marea anárquica de pensamientos siempre hay algo que rescatar, punto a favor. Luego viene la depuración, y uno se aburre barriendo de a pocos el texto, como queriendo que las cosas estén mejor dichas, como diciendo, “hay que pulir, hay que pulir”.

Releo… ¿Pulir? A la mierda la estética del hacedor-de-perfectos. Para mí el punto real, el meollo del asunto, está aquí, en la búsqueda, en el camino, en la ruta, en lo no-decantado, en lo no-terminado. No se cuenta una historia completa, las elipsis de las historias no llevan a nada concreto en el plano narrativo. Nada parece enlazar. Demasiados desvaríos, demasiados. El personaje se describe desde adentro, no desde afuera. Se describe desde lo que piensa de sus acciones, no desde sus acciones mismas. La relación con los demás se hace clara en su ausencia. No hay líneas temporales que respetar. No hay espacios precisos para nada, no hay “un lugar” para los textos dentro del libro, sino una infinidad de combinaciones que nacen de la misma ausencia de linealidad. Así es como sucede, y faltan cosas, y hay agujeros, y alguien empieza a odia a otro sin una aparente razón, y puede que luego lo sepamos y puede que no pero la verdad es que lo importante ahí es el odio y no la razón. Literatura de vida, literatura anti-literatura. No destructiva, no anti… momento, suena agresivo. Así Piazzolla no era anti-tango, pero lo destruyó para darle de nuevo un significante, más allá de la comercialidad y la realidad de que hasta a Hitler le gustaba el tango… y como no, si era humano a pesar de... bueno, no sé. Sigo, lo que pienso está más relacionado con la anti-cultura, supongo, pero no mezclemos conceptos, tomémoslo con soda que si no, sabe a mierda.

Puedo crear perfectamente un texto de taller literario, una composición sobre la vaca para mañana y luego de final una novela (frase de Edgardo Lois durante una charla en Buenos Aires, copy right… de cuando en vez lo que haré será reconstruir pedazos de conversaciones con él sin tomar en cuenta quien dijo qué; no es facilismo, es falta de memoria).

Así mismo puedo perfectamente desvariar y toparme con la literatura en la sonrisa de una linda abogada en el bar Escobar Rosas una de esas noches de bienvenidas y aguardiente… es así, supongo.

La literatura de principio y fin, de orden, de planteamiento-nudo-desenlace, es totalmente valida si querés vender a amas de casa que aprendieron a leer para descifrar las etiquetas y las recetas que les dejó la abuela, la literatura de los hijos de esas madres que nunca tuvieron un libro en casa, esa la literatura que alguien pidió alguna vez en una librería de Buenos Aires con una sola necesidad, que no la hiciera pensar de más. Lindo, ¿no?

Y uno dice, bueno… este tipo vendió siete-millones-de-copias de ese librito nuevo, leámoslo. Y luego de la página quince querés un trago, no, necesitas un trago. Para mediados del libro te decís, “qué perdida de tiempo”, afortunadamente no lo compraste, te lo prestaron. Ese mismo día lo devolvés tras leer la última página. Literatura sin culpas para no culpables. Te pasás el libro entero asumiendo que la mala suerte del personaje es una cuestión mental y que esa grandísima cagada que hizo era necesaria, que hay que ser egoísta a veces. Y bueno, cerrás el libro siendo feliz. No hay que asumir el mundo. Es la ley. Y para cuando cruzás la calle simplemente no bajás la mirada porque el mendigo anciano no es tu culpa.

Sunday, October 01, 2006


De plantas y otras cosas vivas






Si las cosas pasan, pasan. Si no, no.

Es tan fácil dárselas de racional que uno llega a creer que la vida es así. Punto.

Si llueve las plantas se hidratan. Si no, se secan. Si llueve el humano se enferma. Si no, también, por lo de las plantas. Aquí empiezan los juicios diminutos. El limón es bendito, como dice mi abuela, para una y mi cosas. Yo no lo tolero, tengo gastritis. La leche alimenta y aporta el calcio necesario para evitar la osteoporosis. Yo no la tolero, tengo sensibilidad a la lactosa. El agua es saludable, claro. Yo la odio, no sabe a nada.

Las razones para encontrar en las relaciones vitales con el mundo algo que trascienda son muchas, pero… ¿Qué pasa si simplemente la trama se hace densa a cada segundo? ¿Qué pasa si el nylon se enreda del lado de la vida en cada rama de la orilla, y nos pasamos la vida deshaciendo nudos en vez de prestar atención a la carnada?

Dejamos pasar el pez gordo frente a nuestras narices y no valen las trampas de limón, leche, agua o lluvia.

La sensación que se tiene ante cada imagen femenina que se cruza en tu vida es ¿hago lo correcto dejándola ir? ¿Hago lo correcto reteniéndola? Uno no descansa nunca, y vaya a saber si la estabilidad lo haga descansar. Yo la verdad, prefiero seguir pensando en el limón.

Saturday, September 30, 2006


Ese soy yo, o una parte de mí...

No sé pa' que la subo, pero bueno.

Friday, September 29, 2006

Cruzando la calle de los Blog...


Más allá de la necesidad de expresar algo importante en palabras está la necesidad de decir tonterías.

Hoy quiero hacer eso. No tengo un tema, no tengo una idea. Es más, siento necesario decir en voz alta (aunque ustedes no lo escuchen así) que para tener un blog no es necesario ser un genio.

Muchos espacios ya existentes alrededor del mundo lo demuestran y, más grave aún, es que la publicidad de los blog lleva el mensaje implícito.

“No tienes que ser un novelista para escribir”
“No tienes que ser un fotógrafo para poner tus fotos”

Los blog, poco a poco, nos convierten en especialistas de lo que no sabemos, en científicos críticos analistas consejeros gloriosos experimentados atrevidos ignorantes.

Divertido.
Yo me le apunto.

¿No?

Thursday, September 28, 2006

La ocasión sugiere siempre una oportunidad de percepción.



Releo la frase que puse como titulo caprichoso y pienso en su sentido.

No lo tiene, no lo pensé desde un principio, no estaba premeditada, no representa nada concreto, no es una buena frase.

Últimamente los textos se convierten en eso, frases que suenan bonito pero que tiene poco que dibujar dentro. Es fácil escribir bonito, supongo, pero no escribir con fondo. Te dejás llevar de a pocos por esa extraña sensación que crean las palabras que se unen solas y luego les buscas un sentido, y si no lo tiene así como muy por encima lo que hacés es crear una escuela y una teoría que las defiendan y ya está.

No es simple, pero es entretenido.

Más allá de cualquier ocasión que sugiera está la necesidad básica del sentido. Si no lo hay uno se aburre, supongo. He hecho barbaridades enormes al respecto, textos revestidos de subjetividad que para cualquier desconocido suenan a poesía. A mí el resultado siempre me aburre; y no solo en mis textos.

Recorro los pasillos de las facultades y los cafés en busca de un verso que me asombre. Lo único que encuentro atractivo realmente es la ironía de las letras en este siglo.

¿No se supone que vamos para delante?

¿No queremos evolucionar?

Encuentro chistoso eso que para el pensador de cafetín está revestido de una seriedad ritual. Encuentro patético eso en lo que se esfuerzan tantos. Y hay algo peor aún, que mi sentido critico no es más que el de un asistente a la ceremonia de las letras, de un espectador que podría decirse a sí mismo activo solo por el hecho de escribir en su computador de cuando en vez. No hablo en general. Obvio, siempre me sorprende alguien por ahí cuando me toma desprevenido, y tengo que agradecerlo.

Por lo tanto no hay vanidad en las letras de alguien que sufre aún de los problemas martirizantes del queismo y el dequeismo (lugar común de error, lo sé…), no puede haberla. Pero es que uno hace un esfuerzo, claro, y quiere creer que todos lo hacen, quiere creer que es un poco más compleja la extraña red de letras que entreteje la maraña de la vida actual en la tura planetaria. No. No es así. Hace mucho que no lo es. No lo será, supongo, en mucho tiempo. No mientras los best seller sigan siendo los livianos, los omisores de realidades, los creadores de mentiras, no de ficciones, los que enseñan a vivir sin vivir, con manuales de usted puede hacerlo en 10 pasos y todo eso.

Hay vida aún en la literatura, la presiento. Hay belleza en esas letras que cuentan historias humanas sin el fin moralizante de esta era.

Soy uno de los que cree aún que se aprende más en una novela que cuenta la vida en toda su simpleza (esa simpleza enmarañada que nos rodea) que en un tratado de psicología disfrazado de personajes con serios problemas de dialogo, de esos que no hablan como uno, de esos que hacen lo que uno quiso haber hecho aquella vez, personajes que enseñan, personajes que terminan siendo perfectos en la pagina 250. Que mal, que mal. Enseñar sin ganarse el derecho, con las mismas moralejas que encontrás en Esopo, adaptadas a tiempos mezquinos como estos que vivimos, encarnando en estereotipos clásicos el perfecto perdedor y el padre de familia y el decente y el imbécil. Todo tan predecible, tan obvio.

Ya está, no más con ellos.

El caso era la frase, la ocasión sugiere siempre una oportunidad de percepción.

Vaya con la frase tonta esta.

Me pregunto si era necesario decir todo esto.

Me pregunto si era necesario.

Me pregunto si era…

Me pregunto, sí,

me pregunto.

Nada de lo que digo tiene sentido si lo miramos desde el punto de vista formal.

Esto no es una novela. No lo lea.

Esto no es un cuento. No lo lea.

Esto no es un ensayo. No lo lea.

Esto no es un poema. No lo lea.

Esto es literatura.

No lo creé, ¿cierto?

Bueno.

No lo lea.


Hay muchas formas de inaugurar un blog... uns disculpa es una de ellas. Pero tengo que aclarar, hay disculpas que valen la pena. Esta es una.


Y te tejo una corona con hilos de luna robados, en esta noche de hogueras y hombres que cuidan fuegos sagrados, nacidos antes que la memoria misma, antes del tiempo.

Hago una corona blanca que se ciña a vos perfecta. Tengo el corazón dolido y sin embargo sé que no soy solo parte de ese dolor. Sé que lo creé. Sé que, más que mío, es nuestro por error, y aún me levanto en la penumbra, y aún… hago de mí un hombre apenas y levanto la mirada.

A pesar de todo sos vos y soy yo, sos yo y soy vos, y somos y seremos si algo pasa o si algo no pasa, porque nunca sabremos que fichas del destino se mueven subterfugias entre las sombras. No las controlamos, apenas si las palpamos en las sombras como desdibujadas, como ajenas. Vemos los destinos de los hombres cruzarse con los nuestro. Vemos los caminos de los destinos alcanzados. Vemos con gotitas en los ojos el dolor que causamos en el otro cuando nos alejamos. Vemos, siempre vemos.

Yo a vos te veo aún con los ojos cerrados, con las manos abrazadas a este cofre de recuerdos. Veo por entre estos parpados de papel antiguo como te hacés a mí, pero naufragando en playas ajenas a estas.

No te culpo. Yo mismo he naufragado tantas veces, y un par de ellas, con el agua aún adentro, con la mirada perdida, toqué playas desconocidas. El amanecer dio de lleno en mi rostro y fue otra arena, otra de otra playa, la que se hizo a mí.

Tantas veces soy de más y tantas, tantas, soy de menos. Tantas veces te creé y te deshice y luego, tonto arrepentido, hice de vos un dibujo para recordar tu forma. Tantas veces, perdido entre delirios llamé tu nombre apenas como un susurro, porque no quería que nadie oyera el nombre oculto del dolor, el nombre de mi debilidad, el nombre que soy yo cuando me duermo en vos sin tenerte.

Sé que tras las sombras, tras los destinos, tras la eternidad misma y el dolor de no ser eternos, estamos ambos tomados de la mano diciéndonos al tiempo que se puede cambiar lo amargo un poco. Sé que entre las sombras nos besamos y hacemos de este espacio limitado una fracción de eternidad. Sé que existo porque existís. Sé que existís porque te necesito.